martes, 1 de junio de 2010

EL EFECTO MARIPOSA

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> El carpintero metálico, tipo fornido y de brazos bronceados por las chispas
que genera la soldadora eléctrica, se alegra de la medida que ha tomado su

Presidente Zapatero.

> El camarero autónomo, dueño de un bar de barrio, hombre sacrificado y
eficiente en la ardua tarea de regentar su negocio, celebra que el Gobierno baje

el sueldo de los funcionarios.

> La dependienta de Zara, a quien el uniforme negro queda tan bien, aplaude
los recortes que el Ejecutivo piensa llevar a cabo en las retribuciones de los

empleados públicos, mientras menea el culito entre prendas y clientes.

> El dueño del gimnasio de la esquina, joven emprendedor, tan aficionado al
deporte como a las agujas, dice que ya era hora de que se metiera mano a
esa panda de vagos y caraduras.

> La cajera del supermercado -hartita de trabajar dentro y fuera de su casa-
es de la misma opinión que el señor que en esos momentos está pagando,

un jubilado de la Europapel que no aprueba que se congelen las pensiones
pero sí que se disminuya el salario de los funcionarios.

> El Antonio el frutero, que se levanta todos los días a las cinco de la mañana
para ir a la lonja, explica a la Rafi la de la papelería, mientras le pesa las manzanas
fuji, que esto lo tenía que haber llevado a cabo el Gobierno hace mucho tiempo, que
por culpa de lo que se ha venido gastando en todos esos parásitos no productivos
que son los empleados públicos, nos vemos como nos vemos...

> El funcionario regresa andando a su casa tratando calibrar cómo le va a afectar

el recorte de su salario y de qué manera puede minimizar el impacto que el mismo
va tener en su economía doméstica .....


..... Piensa que lo primero que va a desechar son los gastos inútiles; así, decide que el
mes que viene no irá al gimnasio de la esquina: sale más barato correr en el parque

y, además, es más sano. Los abdominales los hará en casa, con los pies metidos debajo de la cómoda.

Hace, asimismo, memoria de los polos y camisas que tiene en el armario
y determina que tampoco necesita renovar el vestuario este verano. La pena es
que no podrá recrearse en la visión de alguna que otra dependienta.

No piensa renunciar a la cervecita, pero en lugar de tomarla en el bar de barrio,
se comprará unas latas, aunque no en el supermercado habitual, en el que las

cajeras están hartitas de trabajar dentro y fuera de la casa y que es un par de
céntimos más caro que el Dia.

También ha llegado a la determinación de comprar las verduras en una frutería
más barata que la del Antonio el frutero. La calidad será menor pero, total, lo
verde está malo de todos modos.

En cuanto a las reformas que necesita su casa, no tiene duda de que estas
habrán de esperar a tiempos mejores, si es que llegan. De modo que nada de
cambiar los cierres de aluminio...

Y así, el funcionario vuelve a casa, ignorante de lo que el preclaro y eficaz
intelecto del Presidente de su Gobierno va a ayudarle a ahorrar.


4 comentarios:

Militos dijo...

Fantástico este efecto mariposa, fantástico. ¿Cómo se te ha ocurrido? es genial y real, cada uno se alegra de que le toque a otro sin darse cuenta de como el mal de unos repercute en todos.

Gracias por tu comentario, cuando se lleva cuatro años en esto de los blogs, una empieza a tambalearse.
un beso con mi cariño

maria jesus dijo...

Gracias por tu visita. Soy totalmente de tu opinion, pero espero que nadie deje de jugar a la primitiva ( soy administradora de loterias)intentando que la suerte le resuelva el problema.

Y tambien creo que estas crisis son educativas. No nos va a quedar mas remedio que educarnos en la austeridad.

Un abrazo

Militos dijo...

Vine a ver si habías escrito algo nuevo.
Espero que estés bien.
Un beso

JM dijo...

Militos, ando liada, muchas gracias por tu visita!. Un beso!.