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jueves, 5 de septiembre de 2024

Cloruro de Benzalconio

 



23/8/24

M. se fue, sin ruido, la noche del 8 al 9, no se despertó.

A mí al menos, me ha dejado un halo de tristeza, de impotencia, de "game over", de ya no hay tiempo para querer, ni odiar, ni rectificar, ni ser...

N., quien la cuidaba, prudente, se ha descubierto como exigente con sus "derechos" y exige, no pide, lo que no le corresponde. Muy mal rollo. 

"¡Me voy!"

Pero se va a M., a casa de M., con un par, mientras no se va a U...

Y te entra la incertidumbre de si eres justo o tirano. 

Caridad versus Patrón al más estilo sesentero.

Y todos tenemos a un pepito grillo rondándonos la oreja, por un lado la compasión, por otro el miedo a que se convierta en ocupa.

Difícil...

Y eso repercute en las relaciones cercanas, se responde abruptamente, se echan en cara cosas que realmente no son así. 

Y mi alergia al cloruro de benzalconio me salva de que descubran que es mi alma quien llora...

Con unos once o doce años, mi padre me regaló un libro de Michael Quoist, "Dar, diario de Ana María".

Y ésa ha sido y es mi vida...dar.

Me decía mi madre, que el corazón no se puede llevar arrastrando por la calle, al descubierto, porque acaba destrozado. Ése es mi mal...

Y te sientes triste por todo y por nada. Contestaciones fuera de tono. Que no hago caso inmediatamente...

-Yo también estaba haciendo algo, qué querías? 

-Nada. 

Pero muchas veces yo hago cosas sin ganas y más aún sin que nadie me las pida...

Y otra vez por la alergia de las gotas, tengo la "ventaja", de que mi llanto es invisible...


viernes, 9 de noviembre de 2018

Y SIN EMBARGO TE QUIERO

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Es una etiqueta de este blog. En esta vida hay muchas circunstancias para querer, casi tantas como para no hacerlo. Pero algo dentro te hace querer a pesar de tantas cosas...
Uno nace en principio siendo querido, hasta siendo querido engendrar, y es una suerte.
Hay personas con las que no conectas casi desde que las conoces. Eso es aún más difícil si te tocan como agregados a tu compañía, elegidos de rebote... Y te hacen muchas muchas veces muy difícil el día a día. Se entrometen, cotillean, te critican, te discriminan, te humillan, te humillan a tus espaldas hablándoles a tus hijos... Y tú sigues ahí, porque hay alguien por quien darías la vida que merece cualquier "maltrato" colateral.
No es la primera vez de ese sin embargo. Hoy me ha vuelto a pasar.
Frágilidad, soledad, egoísmo,  impertininencia en grado extremo,... y también generosidad, injusticia de la vida, abandono, más fragilidad, ojos vivos en cuerpo arrugado que te miran sin perder un ápice de esperanza, GANAS DE VIVIR, ¡¡MUCHÍSIMAS!!... Eso es sorprendente y admirable.
Regalos que tenían otro destino. Petición y entrega.
En fin, que sin embargo... te quiero.



lunes, 12 de febrero de 2018

domingo, 10 de diciembre de 2017

EL PRÍNCIPE DESTRONADO DE UN FALSO TRONO

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 Yo no te destroné. Fueron otros quienes te subieron a un trono de paja, montado a base de frustraciones de maternidad y usurpación de papeles. Y frente a eso, una supuesta cobardía         (educación más bien), que tenía poco que hacer, estaba ante una giganta que mandaba hasta en el 
reino de nunca jamás. Giganta que no era feliz ni posibilitaba serlo a quienes la rodeaban, buena de corazón, generosa, pero que de tanto dar se olvidó de su propia felicidad y se pasó la vida dando cariño y coces.                                                                                                                                  
 El resultado no puede ser más desalentador. Un ser especialmente inteligente, especialmente sensible, con una vida llena de incongruencias, que ha mirado más el fin que los medios y hoy, vive solo rodeado de quienes tal vez deberían hacerlo feliz pero su hermético mundo no permite saber siquiera si eso es así.                                                                                                                                      
  Nadie es feliz del todo. Si acaso lo es por instantes porque eso es la felicidad, momentos, nada más. 
  No permites que te amemos. No te permites amarnos. Ni recordar. Ni quieres permitirte sufrir. No me creo que lo consigas. No eres un súper hombre. Eres como yo, tal vez con más voluntad. Pero no puedes impedir que te quiera. Ni que me apetezca que tus hijos y los míos se conozcan, se traten y tal vez ¡hasta se aprecien!. Parece imposible. 
 Hace mucho, ¡casi 30 años! que tus "yo uno más que tú" lo transformamos en  " +1". Desde ese día dejaste de ganar. 
  Deberías leer esto : 
             El primero en pedir perdón es el más valiente
             El primero en perdonar es el más fuerte
             El primero en olvidar es el más feliz. (Si es que sigue los dos pasos anteriores).



        

viernes, 16 de mayo de 2014

ESA GENTE

Últimamente tengo alrededor alguna que otra persona "tóxica". Es esa gente que vive en un permanente estado de negatividad, gente con poco sentido del humor, que se levantan por las mañanas con una nube gris en la mirada y que sólo ven en blanco y negro. Da igual que consigan lloverle a alguien- que se desahoguen contando sus mil desgracias-, da igual que les venga la primavera entera encima, que les escuches, que les animes, que les hagas reír con todas tus ganas, da igual que tengan trabajo, un buen trabajo, donde son muy queridos, donde hacen mucho bien, da igual que tengan motivos para no estar así. ¿El problema?. El problema es que la solución son ellos mismos.
Pero nones, su modus vivendi es la desgracia Y CONTARLO. Desgracia sola no, hay que cargar el hombro de otro.
Ayer leí este artículo. Los define perfectamente. Y te aconseja huír como de la peste...
Pero ¡ qué difícil !. Porque la amistad, como yo la entiendo -como el amor- no debe suponer trabajo aunque lo suponga, como decía en el post anterior. Y es que cuesta mucho mantenerla cuando tienes a un cenizo al lado ( paso de cenizo y ceniza, como dicen algunos ..., ¡cosa más absurda!).
Porque lo de que te vampirizan emocionalmente es real, muy real. Sólo quieren que los escuches, no aceptan soluciones, es que casi parece que difrutan protagonizando su tragedia.
Habría que ser psicólogo o psiquiatra para dar soluciones a esto. Yo, ni lo uno ni lo otro.
Pero sí pienso que tengo algo de responsabilidad con respecto a esta gente. Porque nadie que pase por mi lado pasa por casualidad. Creo que si les escucho, si encuentran algo de calor en mi mirada, si cuando están a punto de estallar consigo que recuperen la calma, si simplemente encuentran en mí la amistad que desde luego a mí no me dan, algo he conseguido...
Rezar es lo único útil ante esta gente, porque humanamente son un verdadero rollo.

viernes, 30 de abril de 2010

LA FLECHA DEL TIEMPO



El prestigioso fotógrafo Argentino Diego Goldberg, nacido en 1946, ha cumplido junto a su familia con un ritual privado:
“Cada 17 de junio, desde 1976, nos fotografiamos para detener, por un momento evanescente, la flecha del tiempo que por allí pasa”.
Primero fueron ellos dos: él y su mujer Susy. Dos años después llegó Nicolás, luego Matías, y por último Sebastián. Y Diego le ha puesto nombre a este proyecto: La flecha del tiempo.
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31 años de la historia de una familia, en los que además del estupendo trabajo fotográfico, se añade un título como un proyecto de vida: la flecha del tiempo. Una imagen que muestra perfectamente la dirección temporal desde el pasado hacia el futuro. Dice Diego en este vídeo que lo que ha hecho con su cámara es detener y fijar cómo éramos en ese particular momento de nuestra existencia:










La flecha de la que habla Diego, nos supone subidos y desplazándonos por el tiempo. Hemos sido "disparados" y vivimos puestos en movimiento entre un punto de partida, y un punto de llegada. Un camino, una peregrinación, un viaje, son otras formas de expresar la misma idea. Pero la flecha añade a ese dinamismo dos factores determinantes sin los cuales no se puede entender el viaje de la propia flecha. Condición de posibilidad que dicen los filósofos: para que una flecha se desplace, detrás hay un Arquero, y delante un objetivo, que aunque no sea el adecuado será siempre el objetivo de la flecha, el fin de su viaje.
Y es que hay quien vive la vida distraídamente, hay quien viaja inconscientemente, hay muchos que van subidos en la flecha de su historia, desplazándose inexorablemente, sin jamás preguntarse de dónde han salido ni hacia donde van.
El que como Diego Goldberg considera su vida como una flecha, le está suponiendo una intencionalidad, una dirección, un sentido. El sentido de la vida. Y dado que el final de la misma es claro y universal, al sentido de la vida hay que añadir el sentido de la muerte. Solo hay dos posibles respuestas: o la nada, o la supervivencia personal más allá de este mundo. En el primer caso, la vida toda no es más que un caminar hacia la aniquilación final, y el presente un espejismo, una ilusión o una alienación irremediable.
Pero hay otro opción: el que considera que le han puesto en camino, y al fantasma de la muerte, de su propia muerte personal, le ha clavado la estaca vencedora de la esperanza.
Recuerdo de mis tiempos de estudiante de latín el sentido de procendencia que supone el “ex” del “ex-sistere”, del existir. Y si se procede de un sitio es que se va con toda seguridad hacia otro. Y es que estoy seguro que mucha gente podría ser mucho más feliz, si viviera la vida como la que propone Diego Goldberg, subido en una flecha con el corazón seguro de acertar en la esperanza.
Rubén Iglesias

lunes, 19 de abril de 2010

PRINCIPIO DEL VACÍO: LA CIUDAD DE LOS POZOS



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La ciudad estaba habitada por pozos; se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar donde estaban excavados sino también por el brocal. Había pozos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad sólo era de brocal a brocal.

Con la idea de tener lo mejor, los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos, y sofisticadas esculturas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad se le ocurrió aumentar su capacidad creciendo hacia lo profundo. Hacerse más hondo. Se dio cuenta de si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido... Al principio tuvo miedo al vacío, pero cuando vio que no tenía otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones el pozo empezó a sentirse más profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho...

Un día el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: Adentro, muy adentro, y muy en el fondo, ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo había encontrado agua... El pozo superó la sorpresa y empezó a humedecer las paredes, a salpicar los bordes y por último la sacó hacia afuera.

La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra de alrededor del pozo, revitalizada, empezó a despertar. La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar “El Vergel”. Todos le preguntaban cómo había conseguido el milagro.

Ningún milagro, contestaba, hay que buscar en el interior, hacia lo profundo...

Muchos quisieron seguir su ejemplo, pero desecharon la idea cuando se dieron cuenta de que para ir más profundo debían vaciarse.

En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió correr también el riesgo del vacío...Y empezó a profundizar... Y también llegó al agua... Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo...

¿Qué harás cuando se termine el agua?, le preguntaban. No sé lo que pasará, contestaba, pero por ahora cuanto más agua saco, más agua hay.

Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por casualidad los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma... Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se abrió para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto: La comunicación profunda que sólo consiguen entre sí, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar...

En el desierto, en cualquier lugar, también dentro de ti, se esconde un pozo de agua.

* ¿Qué encuentras en el pozo de tu vida?

* ¿Qué agua mana?

* ¿Dónde llenas tu pozo?

* ¿Quién viene a beber a tu fuente?

domingo, 18 de abril de 2010

HEROÍSMO SILENCIOSO

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Recemos por los sacerdotes en este Año Sacerdotal,¡ y siempre!.


"En la periferia de una gran ciudad, perdida entre casas pobres, hay una Parroquia dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, donde hace meses llegó un nuevo Sacerdote de edad media, de tez morena, mirada profunda y una sonrisa genial (que reserva para los mejores momentos); más su apariencia recia da la impresión de pocos amigos, y su humildad lo hace poco atractivo.


El terreno de la comunidad es árido por las realidades de pandillerismo y pobreza, pero sobre todo por la indiferencia religiosa y la dicotomía de vida; además, pastoralmente le ha tocado suceder a un Párroco del todo carismático, emprendedor, líder, con dones innumerables y de muchas relaciones. Pues bien, sucede que este humilde Párroco, en su sencillez ,tiene una palabra profética para hablar de las realidades que hieren su comunidad y de la exigencia del cristiano de hoy, habla con tal autoridad, con una mística y profundidad que, provoca el rechazo de no pocos, el lo siente, lo sufre, lo sabe y sin embargo sereno y firme sigue promoviendo, exhortando, animando y exigiendo.

Al contemplarlo yo me preguntaba de dónde le viene esa autoridad, esa profundidad en sus palabras que nos interpelan, que nos incomodan, y a la vez nos despiertan del letargo y nos impulsan al deseo de radicalidad y entrega. Y en el trato con él, fui descubriendo la calidad de persona que es, en el sacramento de la reconciliación encontré la nobleza, la mística de un corazón misericordioso, que en Cristo comunica el amor del Padre; en el centro de su vida la intimidad con Dios, a deshoras de la madrugada se levanta a orar -sin duda movido por el Espíritu Santo-, y su día libre se apunta de voluntario en una sociedad de Sacerdotes, para atender los casos de confesiones por las noches para enfermos graves.

Así en esta sencillez de vida sin actos que pudieran llamarse brillantes, él vive un heroísmo secreto que un día palpé con más claridad: Sucede, que nos visitó la imagen de la Virgen y había mucho movimiento en la Parroquia, además él en su gran celo pastoral, dedica casi diariamente un tiempo para la Reconciliación, así que como Párroco tenía muchas ocupaciones; por lo cual olvidó traer consigo el estipendio para los Frailes que custodian la Virgen y ya tenían que partir, estaba tan ocupado que sin ver otra salida me pidió que fuera a su recámara (lugar donde nunca permitía entrar a nadie), pero necesitaba que fuera a traerle un sobre con el estipendió que dejó sobre su escritorio personal. ¡"OH Dios"!, yo sabía lo que eso representaba para él... por fin entre a aquel pequeño cuarto, donde descubrí que no había una cama, solo un sleeping bag(saco de dormir) tendido en el suelo.

Eso me faltaba conocer, sí: su vida de sacrificio, con qué razón invitaba con tanta entereza a la ascesis, no utilizaba ni colchón ni almohada, solo una cobija, era su ascesis y vida de oración la que le daban fuego a sus palabrs, eran sus largas horas de oración las que le daban la acogida misericordiosa, y era su coherencia y ofrenda de vida la que le daban autoridad para exigir rectitud y esfuerzo en el seguimiento de Cristo.
A esto llamo yo, un heroísmo silencioso.
"


Ganadora del concurso:
“Cuéntanos una anécdota de un sacerdote"
Autora: Cristina del Pilar López Virgen | Fuente: Catholic.net

martes, 16 de marzo de 2010

ARTÍCULO DE LEOPOLDO ABADÍA EN EL CONFIDENCIAL

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Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡y a mí, ¿qué me importa?!” Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz…y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1. La guerra civil española

2. La segunda guerra mundial

3. Las dos bombas atómicas

4. Corea

5. Vietnam

6. Los Balcanes

7. Afganistán

8. Irak

9. Internet

10. La globalización

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,…Lo que por ahí se llama “buena gente”.

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos…En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.

1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.

2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.

3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles

lunes, 8 de febrero de 2010

TÚ TIENES RELOJ....YO TENGO TIEMPO




VÍCTOR-M. AMELA entrevista a: MOUSSA AG ASSARID


No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

- ¡Qué turbante tan hermoso...!

- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...

- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?

- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?

- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?

- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?

- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..

- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda...

- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...

- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?

- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?

- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa.... Entendí: mi madre estaba ayudándome...

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di.. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...

- Y lo logró.

- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad. ..!

- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

- Fascinante, desde luego...

- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...

- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.